El libro Charles Simic tenía siete años cuando cruzó a pie las montañas de Eslovenia junto a su madre y su hermano con la intención de alcanzar la frontera austriaca y dejar atrás la Yugoslavia comunista para llegar hasta París, donde esperaría el momento de reunirse con su padre, que había escapado a Estados Unidos. Este es tan solo uno de los episodios de estas memorias en las que también relata su infancia en un Belgrado bombardeado por unos y por otros, poblado de personajes dignos de una película de Kusturica; la llegada en barco a la tierra prometida, Nueva York; sus años de juventud bohemia cuando dudaba entre hacerse poeta o pintor, o su estancia en Francia como policía militar, sin olvidar hondas reflexiones sobre el porqué de la poesía. 

«Sinceramente resulta imposible, para mí o para cualquier otro, afirmar que alguien posee un estatus especial en virtud de su condición de víctima», afirma. Pero sus peripecias son muy singulares y su mirada, excepcionalmente inteligente, sensible, socarrona y original.


El autor 
(Belgrado, 1938) llamado al nacer Dušan Simic, emigró en 1954 a Estados Unidos, donde reside desde entonces. Es uno de los mayores poetas contemporáneos en lengua inglesa y autor de luminosos ensayos. Ha sido galardonado con el Premio Pulitzer de Poesía en 1990, la Beca al Genio de la Fundación MacArthur, el Griffin International Poetry Prize y el Wallace Stevens Award. Entre octubre de 2007 y mayo de 2008 fue Poeta Laureado de EE.UU. En la actualidad es profesor de la Universidad de New Hampshire y escribe en The New York Review of Books. En 2010 Vaso Roto Ediciones publicó sus memorias, Una mosca en la sopa, libro al que han seguido los poemarios El mundo no se acaba, Mi séquito silencioso, El lunático y Garabateado en la oscuridad; el libro misceláneo de notas y aforismos El monstruo ama su laberinto y, por último, su obra en prosa La vida de las imágenes.