El libro Dentro de la obra del poeta norteamericano Charles Simic, El mundo no se acaba ocupa un lugar central. Hay un antes y un después de este libro, y no solo para su autor, pues es el único conjunto de poemas en prosa que ha merecido el Premio Pulitzer de Poesía en sus noventa años de existencia. Publicado en 1989, El mundo no se acaba remata la evolución de Simic hacia una poesía más rica y pegada a la calle, empapada de las voces y motivos de la cultura popular norteamericana, capaz de bailar o sonreír con todo lo que llama su atención.
Este libro nos presenta a un Simic imprescindible en un tiempo en que la poesía necesitaba de una revolución, y muestra que lo sigue siendo por su modo peculiar de acercarse a la realidad, al mundo, a un sujeto que solo puede verse cuando antes ha sabido reírse de su propio dolor, convirtiéndolo en parte de lo que él mismo llama «la estupidez humana».


 «A veces se diría que todos los poemas de Simic son en realidad el mismo, la celebración de un mundo nocturno que sobrevive en equilibrio inestable, una fantasmagoría llena de claves pictóricas y cinematográficas sobre la que revuela el pájaro del humor negro, esa ironía zumbona que permite contar los asuntos más extravagantes como si tal cosa», Jordi Doce. 


El autor (Belgrado, 1938) llamado al nacer Dušan Simic, emigró en 1954 a Estados Unidos, donde reside desde entonces. Es uno de los mayores poetas contemporáneos en lengua inglesa y autor de luminosos ensayos. Ha sido galardonado con el Premio Pulitzer de Poesía en 1990, la Beca al Genio de la Fundación MacArthur, el Griffin International Poetry Prize y el Wallace Stevens Award. Entre octubre de 2007 y mayo de 2008 fue Poeta Laureado de EE.UU. En la actualidad es profesor de la Universidad de New Hampshire y escribe en The New York Review of Books. En 2010 Vaso Roto Ediciones publicó sus memorias, Una mosca en la sopa, libro al que han seguido los poemarios El mundo no se acaba, Mi séquito silencioso, El lunático y Garabateado en la oscuridad; el libro misceláneo de notas y aforismos El monstruo ama su laberinto y, por último, su obra en prosa La vida de las imágenes.